Entre fauna y flora exótica
Jardín Botánico del Táchira: espacio promotor de la cultura ecológica
Durante dos horas estudiantes de cuarto año de la carrera de Comunicación Social, mención Comunicación para el Desarrollo Científico de la Universidad de Los Andes Táchira, interactuaron con la fauna y flora silvestre y exótica en un recorrido -por cinco de las 11 áreas del jardín- como parte del taller ecológico “Interpretación de la Biodiversidad” que ofrece esta institución
A tra
vés de la interacción del visitante con las especies de la fauna y flora existentes en el Jardín Botánico del Táchira y la difusión de información referente a sus cuidados, usos y características, esta institución busca – según informó Angie Prato, magister en Gerencia Ambiental y guía del Jardín Botánico del Táchira- fomentar actitudes ecológicas dirigidas preservación y uso racional por parte de los ciudadanos.
Prato destacó que no sólo buscan dar a conocer las familias y especies de la fauna y flora, sino revalorizar su uso por el hombre. Se refirió específicamente a la utilización de las plantas medicinales en el alivio de algunas dolencias y al aprovechamiento del estiércol de ganado en la producción de abono orgánico a través de la lombriz roja californiana.
En el primer caso, la guía
señaló que el uso de productos naturales en el Táchira forma parte del acervo cultural de su población que se está perdiendo debido al uso excesivo de fármacos en el tratamiento de algunos padecimientos que eran aliviados años atrás de manera satisfactoria con plantas medicinales.
Fertilizante natural
Refiriéndose a la producción de abono orgánico, Prato indicó que a nivel productivo agrícola, las lombrices rojas californianas –desarrolladas en el área de Lombricultivo- son una fuente de fertilizante natural para los suelos inaprovechada por los productores.
La magister en Gerencia Ambiental explicó que para el cultivo de la lombriz es necesario construir una cama o cantera inclinada levemente -la posición inclinada permite drenar el exceso de agua- donde se esparcirá estiércol madurado -bosta con PH neutro, libre de acidez, obtenido a través de un proceso de lavado- del cual se alimentarán las lombrices, sobretodo en horas nocturnas. Agregó que durante la alimentación, esta especie de la familia Anélidos –especies caracterizadas por tener el cuerpo segmentado en anillos- solo aprovecha el 40% de lo que consume y el otro 60% lo excreta en humus.
La rápida procreación de la lombriz- según indicó Prato- permite obtener, de forma sencilla y económica, en un mes humus listo para ser aplicado en los suelos. Esta tendencia agroecológica contribuye con el aprovechamiento del estiércol, la regeneración de los suelos a partir de compuestos naturales y la sustitución de fertilizantes químicos, causantes, a largo plazo, de la infertilidad de las superficies terrestres agrícolas.
Las magister en Gerencia Ambiental, también explicó que la inserción inadecuada de especies arbóreas -en el caso del pino, protagonista del área Jardín Mesozoico-, si bien no vuelven infértiles los suelos, inhibe el crecimiento de otras especies al impermeabilizar la superficie con el follaje seco que se desprende de su tronco y hojas.
Esta especie arbórea es significativa, según Prato, ya que existe desde los inicios de la formación de la tierra. Señaló que esta característica se debe principalmente a su capacidad de adaptación a zonas tropicales y resistencia al fuego- durante incendios solo se quema su parte externa, pues allí es donde se concentra la resina-.
Dentro de las especies faunísticas existentes en el jardín destacan las 960 especies aproximadamente de orquídeas las cuales conforman el área Orquideario del Táchira del jardín en el cual se realizan labores de propagación y cuidado de esta planta exótica.
Al referirse al proceso de propagación de la orquídea, Prato resaltó la importancia de la existencia de trozos de ladrillo, carbón y de corteza del árbol melaleuca para el desarrollo satisfactorio de la planta, pues “estos elementos, según Prato, le brindan a una superficie a la cual adherirse -en el caso del ladrillo-, oxigeno y aereacion – brindada por el carbón- y humedad.”
Entre fauna exótica y didáctica
Luis Figueroa, técnico de campo encargado del área de Zoocriadero del Jardín Botánico del Táchira, señalo refiriéndose a la boa constrictor o tragavenado que este reptil no debe ser conservado en los hogares como mascota. Agregó que aunque esta serpiente sólo utiliza su veneno para matar animales de menor tamaño “su mordida es tan fuerte que desgarra la carne en pedazos”, explicó Figueroa por lo que .
El Jardín Botánico del Táchira -conocido comúnmente como Jardín Botánico de la UNET- brinda 33.5 hectáreas de extensión y 11 áreas de contacto con fauna y flora silvestre y exótica -Etnobotánica, Jardín Mesozoico, Zoocriadero, Orquideario del Táchira, Museo entomológico del Táchira, Herbario del Táchira, Lombricultivo, Vivero ornamental, Jardín xerófito, Jardín acuático y Estación de bosques- de la cual tam ién el visitante dispone de información documental y de investigaciones sobre las especies existentes en esta institución dependiente de la Universidad Nacional Experiemntal del Táchira (UNET).
No hay comentarios:
Publicar un comentario