miércoles, junio 16

Noticia

Falta de concienciación ciudadana

Denuncias de contaminación sónica aumentan en el municipio San Cristóbal



Barrio Obrero, La Concordia y áreas adyacentes a las instalaciones de la UNET y la ULA figuran como los espacios donde se generan mayor cantidad de ruidos molestos


Dormir plácidamente en algunas áreas residenciales del municipio San Cristóbal se torna una travesía. El incremento paulatino de denuncias sobre alteraciones del bienestar público a causa del alto volumen en algunos locales nocturnos y reproductores de vehículos apostados en espacios públicos evidencia esta situación.

Eduardo Rojas, inspector jefe del Instituto Autónomo Municipal de Policía de Seguridad Ciudadana y Vial del Municipio San Cristóbal (IAPSCVMSC), aunque no suministró cifras precisas, señaló que al menos 20 denuncias semanales son procesadas en la institución.

La contaminación sónica aunque es un problema muy frecuente en el Estado es considerada, según explicó Rojas, un “problema secundario” por lo que son escasas las políticas municipales que combaten esta problemática.

El inspector indicó que actualmente, como medida de control, realizan actividades de orientación a las personas responsables del ruido molesto por parte de los funcionarios municipales apostados en las zonas más concurridas del municipio.

Luz Zacarías, abogado del Instituto Autónomo Municipal de Policía de Seguridad Ciudadana y Vial del Municipio San Cristóbal, señaló que esas medidas resultan insuficientes debido a la falta de concienciación del ciudadano, incumplimiento y, en ocasiones, el desconocimiento de las normativas jurídicas.

“Generalmente, la mayoría de los infractores sancionados ni siquiera saben de la existencia de la ordenanza situación que no los exenta de comportarse de forma responsable y respetar el derecho a la tranquilidad del otro”, precisó Zacarías.

Instrumento jurídico. La Ordenanza de Ruidos Molestos fue sancionada en el año 2002 por el Concejo Municipal del municipio San Cristóbal. Condensa la normativa a emplear por las autoridades municipales “para el control y sanción de la contaminación sónica generadora de ruidos molestos -según su artículo uno- que puedan perturbar la salud o el descanso de las personas, o puedan causar perjuicios de tipo moral o material.”

Su incumplimiento no sólo se debe al desconocimiento ciudadano sino a la “falta de mano dura”, según Zacarías, por parte de las autoridades municipales en la aplicación de la ordenanza por lo que invitó a la ciudadanía a “leer, cumplir y hacer cumplir” las normativas legales en aras de construir lo que la abogada denominó “una buena convivencia ciudadana”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario